Julio del año 133 a. C. Una parte del Senado, con Escipión Nasica a la cabeza, se dirige al Capitolio, en donde se vota la segunda elección al tribunado de la plebe de Tiberio Sempronio Graco, al que acusan de querer proclamarse rey de Roma. En el tumulto que se forma, Tiberio y trescientos de los suyos son apaleados hasta la muerte.
Es la primera vez que un conflicto político termina bañado en sangre, y desatará en cadena una serie de enfrentamientos y consecuencias dramáticas en las que los cuatro nietos de Escipión Africano, incluidos Emiliano, destructor de Cartago y de Numantia, y Cayo Graco, hermano de Tiberio, serán acusados de ser enemigos de Roma. Está en juego la supervivencia de una familia, pero también la de la propia República.