¿Qué ocurre cuando un viaje en carretera se convierte en un viaje al interior del alma? El destino de los pájaros, la última novela de Fernando Pinilla Infiesta, nos sumerge en un trayecto que va más allá del asfalto y los paisajes, explorando los rincones más profundos de la memoria y la existencia.
Fernando Pinilla Infiesta, gijonés afincado en Toledo y licenciado en Filosofía, ha colaborado en prensa y escrito reseñas de libros para la revista Cuatro Calles. Es autor de varias novelas, siendo El destino de los pájaros su última publicación.
En esta obra, Fernando invita al lector a emprender un profundo viaje hacia la introspección humana a través de los ojos de un exitoso poeta y editor, quien, tras recibir una inesperada noticia, se embarca en un trayecto en coche entre Madrid y la ciudad asturiana de Gijón. Este viaje, lejos de ser meramente físico, se convierte en una travesía emocional y reflexiva que explora los recovecos más íntimos de la existencia humana.
A primera vista, la premisa de la novela puede parecer sencilla: un escritor reconocido que realiza un viaje por carretera. Sin embargo, en su interior se esconde una delicada mezcla entre lo cotidiano y lo trascendental, entre lo personal y lo universal. A través de la figura del protagonista, se nos ofrece una meditación sobre la vida, el arte, la memoria, la muerte y la naturaleza efímera de las emociones.
Con una narrativa profundamente reflexiva, introspectiva, poética y cuidada, la novela no es una lectura sencilla. El autor, en un tono intimista e introvertido, a veces emplea una prosa densa, cargada de imágenes que requieren la atención plena del lector para no perder el hilo de la idea principal. Cada frase parece cuidadosamente diseñada para captar no solo la superficie de los eventos, sino también las emociones subyacentes que hay tras ellos. Se trata de una narración lenta, casi contemplativa, que permite al lector compartir el ritmo del viaje y, en cierto sentido, acompañar al protagonista en su búsqueda de sentido. A pesar de esto, la estructura de la obra es fluida, lo que le permite al autor saltar entre momentos del presente y recuerdos del pasado con naturalidad.
Una de las características más destacadas de la pluma de Pinilla es la riqueza de su vocabulario y la retórica con la que construye sus oraciones.
Del mismo modo, cabe resaltar el amplio bagaje cultural e histórico que incorpora a lo largo de la novela, con referencias a personajes destacados, localizaciones y emplazamientos históricos, entre otros.
El trayecto que emprende el protagonista no solo es geográfico, sino también simbólico: un camino hacia el centro mismo de su ser. Tanto el viaje como la preparación del mismo le permiten revisar los momentos más relevantes de su vida, recordando su juventud, sus amores, las decisiones que marcaron su destino y, sobre todo, su relación con su propia creación artística.
El poeta se enfrenta a las grandes cuestiones de la vida, abordando temas como el amor, la muerte, la fe, el arte o la paternidad.
Como si el viaje no fuera suficiente en sí mismo, un suceso inesperado de última hora añade una capa de tensión al relato. Este evento es otro recordatorio de que la vida no sigue un guion preestablecido. Sin embargo, en su lucha con este contratiempo, el escritor continúa su proceso de crecimiento interior, comprendiendo que las dificultades son parte de ese viaje vital hacia el entendimiento de uno mismo.
En conclusión, El destino de los pájaros destaca por su capacidad para mezclar la reflexión filosófica con una narración profundamente humana. Fernando logra transmitir los sentimientos del escritor mientras construye una historia que es a la vez íntima y universal. Se trata de un viaje que, aunque aparentemente sencillo en su premisa, ofrece al lector una experiencia enriquecedora y reveladora, invitándolo a mirar hacia dentro para comprender mejor el mundo que lo rodea. (Marisa Costa, 3 de abril de 2025)
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