Debbie Mullen está al límite. Durante años ha ofrecido útiles y juiciosos consejos en su columna semanal, «Querida Debbie», a la que las mujeres de Nueva Inglaterra acuden en busca de empatía y sabiduría cotidiana. Gracias a su trabajo ha escuchado a innumerables esposas ignoradas, menospreciadas o incluso maltratadas por sus maridos. Y Debbie siempre hace lo posible por guiarlas en la dirección correcta.
O, al menos, lo hacía.
Últimamente, su vida está fuera de control. Acaba de perder su trabajo. Algo raro está ocurriendo con sus hijas adolescentes. Y su marido guarda secretos, o eso parece a juzgar por la aplicación de geolocalización que ella misma ha instalado en su móvil. Pero Debbie ya está harta de hacer lo moralmente correcto. Harta de ser sensata y práctica. Ha llegado el momento de seguir sus propios consejos.
Y ha llegado, también, la hora de la revancha contra todas las personas de su vida que más se lo merecen.