El problema catalán en 1932 era similar al actual. Ganas de independencia contra ganas de supresión de la autonomía y desprecio a lo catalán como respuesta al desprecio catalán a lo español. Un parlamento dividido que trata del estatuto catalán y la respuesta de Ortega y Gasset y de Manuel Azaña. Al final parede que el estatuto se aprobó, pero Cataluña se salió del estatuto en cuanto pudo, 1934, con consecuencias para 46 personas entre civiles y militares. Azaña lo intentó, pero le traicionaron los catalanes. Ortega va a tener razón cuando dijo que el problema catalán no tiene solución y que la solución será diferente en función del momento en el que estemos. En efecto, mientras haya gobiernos democráticos en España buscarán solucione al problema catalán. En el momento en que la situación cambie, el problema catalán desaparecerá hasta que se restableza la democracia.
hace 3 años