Resulta sorprendente el embrujo que todavía hoy, en pleno siglo XXI, produce la monarquía en los ciudadanos. Panfleto contra la monarquía intenta analizar los procesos culturales que dan razón a dicha seducción política: de la unción divina a la capacidad organizadora y unificadora del rey. Todo comenzó en el horizonte primero de nuestro universo social y político. Y las sombras se alargan hasta nuestros días, hasta la presencia de las monarquías inglesa o española. El despotismo es sustancial a la monarquía. El rey y el conjunto de prerrogativas que definen su figura transmiten a la sociedad la sumisión del ciudadano, reverente ante quien vive más allá de la Ley y de la Vida. Por eso el autor procede a la crítica del conjunto de las supuestas virtudes que facilitan la presentación de la monarquía como forma política garantizadora de la libertad del ciudadano y del progreso social.