Un personaje indeclinable de la comedia plautina es el esclavo, su contrapunto o cómplice, el parásito. La picaresca de los esclavos y el hambre de los parásitos acabarían siendo legado de pícaros y graciosos. Y así, algunas palabras del Gelásimo de Estico podrían haber sido recitadas en octosílabos...