Antes de que Hari Seldon formulara la psicohistoria, hubo que construir el Imperio que él vería caer. Eso es lo que narra esta trilogía: los milenios de expansión en que Trantor pasó de planeta ambicioso a capital de la galaxia. En la arena estelar sigue a Biron Farrill, un joven que huye de un intento de asesinato y se ve envuelto en la búsqueda de un mundo rebelde contra los Tiranos, opresores de cincuenta planetas; Las corrientes del espacio gira en torno a Rik, un analista espacial con la mente borrada, y el secreto que guardaba sobre Florina, el planeta explotado por su fibra preciosa — el kyrt, más valioso que la seda — mientras Trantor ya domina media galaxia; y Un guijarro en el cielo — la mejor de las tres — arranca con un sastre jubilado de Chicago transportado por accidente a decenas de miles de años en el futuro, a una Tierra radiactiva, despreciada como planeta de segunda por un Imperio que ya abarca millones de mundos y ni siquiera recuerda que allí nació la humanidad. Conviene saberlo de entrada: es una trilogía solo por el universo compartido, no por la trama — tres novelas independientes, con protagonistas y siglos distintos, que pueden leerse en cualquier orden. Escritas entre 1950 y 1952 (Un guijarro en el cielo fue, de hecho, la primera novela que Asimov publicó), son obras de juventud y se nota: intrigas más lineales que las de Fundación, algún giro ingenuo — el desenlace de En la arena estelar, impuesto por su editor, es célebre por lo decepcionante, y el propio Asimov la consideraba su novela más floja —, pero también el mismo pulso de ajedrecista, los diálogos afilados y esa capacidad única de hacer épica la política galáctica sin disparar apenas una nave. Su lugar en la saga es lo que les da valor mayor: son el puente entre los robots y la Fundación. Aquí está la Tierra volviéndose leyenda — ese hombre que ha perdido sus raíces, que tanto impresiona en Fundación, empieza en estas páginas —, está Trantor ascendiendo hacia el trono galáctico, y están las preguntas que Seldon heredará: cómo se gobierna algo tan vasto, y por qué todo imperio lleva dentro su decadencia. Leídas después de Fundación funcionan como precuela reveladora; leídas antes, como calentamiento perfecto. Recomendable para completar el fresco asimoviano: menor frente a la trilogía mayor, pero con el encanto de ver al visionario afinando su instrumento — y con la edición de Alamut, que las reúne en un solo volumen cuidado, como excusa ideal.
hace 1 semana
TRILOGÍA DEL IMPERIO (edición coleccionista) ASIMOV, ISAAC
- Género Fantástica, ciencia ficción
- Editorial ALAMUT
- Año de edición 2012
- ISBN 9788498890723
- Idioma Español
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Resumen
Entre las novelas de Robots y la serie de la Fundación se encuentra la Trilogía del Imperio: tres clásicas obras de Isaac Asimov donde se trazan los inicios de la expansión humana por la Galaxia hasta llegar al auge del Imperio Galáctico con capital en Trantor.
En Polvo de estrellas, un ranchero de un mundo agrícola y la princesa de un sofisticado reino nebular deben unir sus fuerzas para tratar de encontrar el mundo rebelde que supone la última esperanza contra el tiránico imperio que los oprime.
En Las corrientes del espacio, el descubrimiento de un espacioanalista pone en peligro la relación de dependencia entre Florina, el único planeta donde se cultiva el preciado kyrt, y sus amos de Sark, en un conflicto que afecta a la expansión del Imperio de Trantor.
En Un guijarro en el cielo, un hombre de nuestros días se ve catapultado al futuro lejano, cuando el Imperio abarca la Galaxia y la Tierra no es más que una mota perdida entre millones de mundos habitados, que se mofan de sus pretensiones de ser el origen de la humanidad. Pero la Tierra prepara su venganza.
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2 Críticas de los lectores
Esta trilogía supone el asentamiento del Imperio en la saga de Asimov. Aunque las tres historias son buenas las obras cronológicamente posteriores tienen mejor guión. Un 8/10
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