Este libro es una muestra, un caleidoscopio confeccionado con trece voces, vidrios esmerilados y coloridos del complicado damero que es la poesía en hebreo de hoy, en la que siempre soplan airados vientos levantinos, donde la muerte no es una intrusa sino una compañera no siempre silenciosa que fisgonea a nuestro lado y sobrevuela la casa del vecino.