Una magia antigua ha despertado, y ahora la tierra de los mortales es más oscura, más fría y está más hambrienta que nunca. Tanto los monstruos como una siniestra maldición se propagan como la peste y, para Maevyth y Zevander, la única posibilidad de escapar es volver a atravesar el Bosque Voraz. Pero el destino ha tejido una intrincada tela de araña, cuyos hilos harán que cruzar la mística frontera hacia Etiria no sea tarea sencilla.
Por desgracia para Zevander, el tiempo juega en su contra: cuanto más permanezca en Mortasia, privado del vivicanto que necesita para frenar el avance de la maldición que pesa sobre él, más sucumbirá al espectro de la locura.
Y puede que esta vez ni siquiera Maevyth pueda salvarlo de las sombras.