¿Por qué hoy un español y un francés se sientan a hablar de Europa? ¿Qué hace que un militante de izquierdas y un ferviente gaullista coincidan en este deseo de dar vida al sueño europeo? ¿Por qué dos hombres implicados en aventuras tan dispersas, alimentados por una memoria que no evoca las mismas imágenes, ni el mismo idioma, ni el mismo dolor, quieren unir energías para secundar una promesa apenas esbozada aún? Semprún y Villepin apuesta, en El hombre europeo, por una Europa a favor de la paz y de la democracia. Una Europa dispuesta a sacar el mejor partido de la mundialización y a imprimir nuestro ideal humanista en el mundo del mañana. Una Europa que nos brinde en el día a día más seguridad, más justicia y nuevas perspectivas.