A veces, la guerra no se gana con espadas. A veces se gana con una mano extendida, una sombra compartida, una verdad susurrada al oído: No hay tormentas eternas, solo almas lo bastante fuertes como para atravesarlas.Cuando Eda llegó al mundo, Skylar O'Hara volvió a sentir los latidos de su propio co...