Cuando no sabes qué decir es la historia de un pequeño grupo de amigos forjado en los tiempos universitarios, que crece a lo largo de distintas circunstancias y emparejamientos. El protagonista, Manu, rememora ese pasado a partir de un accidente de coche, con el punto de vista centrado en su amigo más enigmático, Roberto. Cuando no sabes qué decir alude a esos momentos en los cuales la realidad sobrepasa a uno, y la duda se resuelve en inacción e incomprensión. Es, por tanto, una historia de corte costumbrista e introspectivo, pero da la sensación de que se queda a medio fuelle: la caracterización de esos personajes y, sobre todo, el enlace metafórico entre el accidente y los recuerdos termina siendo algo más débil de lo esperado. Pero Cuando no sabes qué decir tiene varios puntos a su favor que levantan el interés: un grafismo de corte muy personal y anguloso que gana atractivo por momentos; un sinfín de referencias cinéfilas y musicales —que para aquellos que comparten ese sustrato, Wilder, Tarkovsky, Tete Montoliu, Dexter Gordon, Tom Waits... se hace delicioso—; y un conjunto de subtramas que mitigan la flaqueza de la principal, especialmente aquella que reescribe, dentro de la propia novela gráfica, un cuento ilustrado que crean Maider —el principal personaje femenino— y Manu. (Carlos Cruz, 28 de julio de 2015)
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